Pizarras blancas un gran invento

La verdad que seguro que para cada uno hay inventos que son mejores que otros, por ejemplo hay madres a las que el invento de la silla de paseo es todo un acierto ya que no debe cargar con su hijo en brazos cuando comienza a dar sus primeros pasos, para otras el parque que se utiliza en casa es mejor que la sillita, ya que puede dejar al niño entretenido mientras que se encarga de otros quehaceres, y así cada persona dirá algo diferente que en gran medida le hace la vida mucho más fácil. Claro en este caso yo hablo de mamás es el tema en el que me he centrado porque en mi caso ese artilugio que para mí es lo mejor que han inventado y hablo desde la postura de ser mamá es sin duda las pizarra blancas seguro os quedareis con asombro mirándoos y diciendo que me he vuelto loca que como eso me puede parecer lo mejor que han inventado habiendo tantas cosas mejores.

Pues bien por supuesto tengo mis argumentos no los digo por nada, y es que cuando estás criando un Picasso que no sabe pintar en otro sitio que no sean las paredes es normal que cuando encuentras el remedio te parezca lo mejor que has encontrado en mucho tiempo, ¿no creéis? Claro había probado multitud de remedios y la verdad que no se le quitaba el vicio, desde que descubriera los rotuladores y las ceras no ganábamos para pintores, entrabas a casa y la verdad que te encontrabas con todas las paredes pintarrajeadas de colores y más que dar la sensación a limpio daba sensación a dejado a las calles esas de los suburbios sonde te encuentras con paredes llenas de dibujos, pues igual. Y la verdad que el hecho de que se le haya quitado el vicio con una pizarra de este tipo para mi desde luego se convierte en lo mejor, y es que ya no hay niño, se tira las horas muertas pintarrajeando la pizarra, el rotulador le hace gracia y como sabe que además puede pintar mientras ve dibujos pues más le gusta todavía, yo la verdad que la recomiendo a todas las que tengáis un artista en casa, os aseguro que ahorrareis mucho tiempo y sobre todo dinero, que los pintores precisamente baratos no son, y al final las paredes no acaban quedándose igual.

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